Si no fuera por que al miranos se paró el mundo. Un impulso eléctrico recorrió mi cuerpo como si de un rayo se tratara. Me quedé paralizada. No sabría expresar lo que sentí en aquel momento. Se cerró la luz en torno a ti y por mi cabeza pasó toda nuestra juventud. Besos y abrazos robados a la luz de la luna. Extendí la mano para acariciarte...
- Mama, soy yo, Ana. ¿Cómo estás?
- Hace un día estupendo vamos a pasear.
- Te he comprado un vestido y unas sandalias.
- Traigo todo lo necesario para maquillarte.
- No me habías dicho que tienes un admirador.
- Disculpe señorita Tellez, su madre ya no oye. Hace días que no está.