Sentados en el sofá se disponen a ver una película. El jodido adolescente decide esa noche. La película elegida es de terror. Su madre suspira profundamente y le recrimina tal elección. El padre no dice nada, por que le gusta la idea. Se levanta, enciende el disco duro y busca la dichosa película. A su madre este tipo de cine no le gusta nada, pero genera tal
morbo sobre los adolescentes, que termina viéndolo por no discutir. El título no importa, ni el argumento, solo tiene que ser terror del bueno,
tipo carnicería. ¿Para qué dejar algo a la imaginación? ¿Porqué insinuar, si se puede mostrar?
- Sí
mamá, venga nunca vemos pelis de miedo, dijo.
-
Claro, le contesté. Y luego ¿qué?, ¿mamá puedo dormir contigo?
-
Siempre hay que ver lo que tú quieres.
- ¡Eh, para el carro!. No seas machista e injusto. Muy bien, toca peli de miedo. Recuerda que luego duermes solo.
- ¡Eh, para el carro!. No seas machista e injusto. Muy bien, toca peli de miedo. Recuerda que luego duermes solo.
-
Vale.
El jodido adolescente no suele ser miedoso, pero la película le dejó cierta angustia. Cuando terminó soltaron los tres un profundo suspiro que terminó en
carcajada. Incluso su padre hizo un comentario de desagrado para pasar a
reirse y quitarle hierro al asunto.
-
Ahora, toca irse a la cama.
El jodido adolescente miró a su madre, y ésta supo que, solo no iba a ser capaz de
dormir.
-
¿Puedo dormir contigo?.
-
¿Pero cómo, tienes miedo?. ¿Qué te he dicho antes.?
-
No, si no tengo, pero me gustaría dormir contigo.
-
Ya, claro.
- Venga, me quedo un rato en tu cama.
Se acuestan y antes de dormirse comentan la película para quitarle importancia. La terapia que quiere utilizar con su hijo, le sirve a ella, pero algo falla. A medida que hablan, ella
comienza a sentir que el miedo y la angustia la invaden. Sus ojos parecen ver una sombra negra deslizarse hacia el lado del adolescente. Su oido se agudiza y escucha como cruje el suelo. En el techo suenan pisadas como si tuvieran vecinos. Es el último piso. En otras circunstancias la explicación es distinta. Todo esto termina invadiéndoles. El jodido adolescente se acurruca cada vez mas en su madre. El corazón les late a doscientos por hora. No hay roce,
pero tienen la sensación que el edredón se levanta. Alguien quiere acostarse con ellos. Esa especie
de energía que fluye a su lado, no es buena. El jodido adolescente también lo ha notado.
- ¿Mamá, si estoy pegado a ti, quién quiere acostarse a mi lado?
- ¿Mamá, si estoy pegado a ti, quién quiere acostarse a mi lado?
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